Rutinas y límites: Lo primero que debes establecer es una rutina: levantarte, asearte, desayunar, vestirte y trabajar en bloques horarios delimitados que tú mismo debes definir en función de la planificación de las tareas y objetivos. Si lo haces al empezar a trabajar, también debes hacerlo al concluir.

La rutina para “salir del trabajo”, es parte esencial de la gestión del tiempo, te ayudará a lograr el equilibrio entre la vida laboral y familiar.

El espacio de trabajo: Otra acción importante para la gestión del tiempo es acondicionar tu espacio de trabajo. Los más privilegiados tendrán un estudio con escritorio, computadora, artículos de oficina con suficiente espacio y orden. Otros tendrán que acomodar su laptop u otro dispositivo móviles donde mejor puedan, y la recomendación es escoger un lugar donde se sientan cómodos, ¡nunca la cama!, sobre todo que no cause malestar a su espalda y que tenga suficiente iluminación.

Organizar y producir:

La organización de las tareas, fijar objetivos diarios y semanales para su cumplimiento, te ayudará a manejar el tiempo en tu trabajo desde casa, evitar posponer las actividades y también eludir la sobresaturación de trabajo.

Lo urgente e importante primero:

No son únicamente las distracciones las que pueden alterar el cumplimiento de nuestros horarios para las tareas del día, también lo son las alteraciones e imprevistos propios de nuestro trabajo: reuniones de emergencia, peticiones por correo, llamadas de colegas sobre algún tema, son algunos ejemplos.

¡Desconéctate!

El manejo del tiempo implica tratar de encontrar el balance, no se puede estar siempre disponible para el trabajo, hay que bajar el ritmo y desconectarse. Además de que no es bueno para la salud estar 24 horas los 7 días de la semana conectado y resolviendo temas laborales, es una práctica que atenta contra la creatividad y productividad.